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«El trasplante asusta, pero da la vida»

17 de marzo de 2026 | Blog

Iñaki Morán Fernández. Paciente trasplantado bipulmonar.

Esta frase del Dr. Víctor Manuel Mora Cuesta me impactó al oírla este fin de semana en la 2ª  Convención Nacional de Pacientes Respiratorios de Fenaer, porque reconocí en ella una gran verdad. Una verdad que puedo afirmar desde mi propia experiencia como trasplantado bipulmonar desde hace casi siete años. Cuando la escuché, sentí que resumía perfectamente lo que significa llegar al trasplante. Porque sí, la palabra trasplante impone. Es grande, seria, despierta respeto y también miedo.

En una entrevista me preguntaron si cuando iba hacia el trasplante estaba asustado. Ese pensamiento se me pasó por la cabeza, pero sólo durante unos segundos. Los suficientes para darme cuenta de algo muy claro:

  • Miedo era no respirar.
  • Miedo era seguir como estaba.
  • Miedo era no poder hacer las cosas más básicas: lavarte, ducharte, vestirte o caminar unos pasos sin que el aire desapareciera.
  • Miedo era sentir cómo cada respiración se convertía en un esfuerzo enorme.
  • Miedo era ver cómo tu vida se iba haciendo cada vez más pequeña.
  • Miedo era no llegar a ver el final de ese año.

¿Pero miedo al trasplante? ¡No!

Cuando dejar de respirar se convierte en tu miedo diario, cualquier trasplante deja de asustarte. Es una necesidad, una esperanza, la oportunidad de volver a vivir. El trasplante era mi esperanza. Era mi necesidad. Era la oportunidad de volver a vivir. Volver a sentir cosas tan simples como notar el aire entrar por la nariz sin máquinas, sin gomas, sólo respirando.

El trasplante no sólo cambia pulmones enfermos por sanos, sino que cambia la vida. Cambia la forma de mirar cada día. Te devuelve cosas que antes parecían normales y que un día desaparecieron como caminar, respirar profundo o sentir que el aire vuelve a formar parte de ti.

Quiero animar a quienes ahora están en pruebas, en lista de espera o escuchan por primera vez a su médico hablar de la posibilidad de un trasplante. No pretendo decirles nada que no sepan. Ellos conocen bien su realidad. Pero sí invitarles a reflexionar en algo muy importante: cómo puede mejorar su vida.

¿Hay riesgos? Sí, claro. En cualquier operación existen riesgos, Incluso cuando alguien decide hacerse un arreglo estético los hay, y aún así lo hace porque considera que lo necesita. Entonces,¿cómo no asumir un riesgo cuando lo que está en juego es volver a vivir? ¿Cuando lo que está en juego es recuperar el aire que tu propia enfermedad te está quitando?

Hoy, casi siete años después, cada respiración sigue siendo un recordatorio de lo que significa esta frase del Dr. Mora. Sí, el trasplante asusta, pero, sobre todo, da la vida.

Gracias, Dr. Mora, por recordarme la realidad: “El día que no puedes respirar, entiendes que el trasplante no es un riesgo, es una oportunidad de volver a vivir.”