Viajar con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es posible, incluso para quienes necesitan oxigenoterapia. Con una buena planificación, muchas personas con EPOC pueden desplazarse en avión, tren u otros medios sin complicaciones.
Antes de organizar el viaje, conviene consultar con el neumólogo para comprobar que la enfermedad está estable y valorar si el destino o la duración pueden suponer algún riesgo. Es recomendable llevar medicación suficiente, con margen para imprevistos, un informe médico actualizado y la documentación necesaria si se utiliza oxígeno.
Volar con oxígeno
Quienes utilizan oxígeno domiciliario deben organizar con antelación el suministro en el lugar de destino. Muchas empresas proveedoras cuentan con delegaciones en otras ciudades o países, y conviene llevar contactos locales por si surge alguna necesidad.
Si el desplazamiento incluye un vuelo, la presión de cabina equivale aproximadamente a una altitud de entre 1.800 y 2.400 metros, lo que puede reducir la saturación. El especialista puede valorar si es necesario utilizar oxígeno durante el trayecto, incluso aunque no se use en tierra.
Las aerolíneas suelen permitir concentradores portátiles (POC) como equipaje de mano, siempre que estén aprobados para su uso en aeronaves y se disponga de baterías suficientes para cubrir al menos el 150 % de la duración del vuelo. También es necesario informar a la compañía previamente.
Destino
El destino influye: a mayor altitud, menor disponibilidad de oxígeno ambiental. Por eso, antes de viajar es recomendable comentar el plan con el equipo médico y acordar cómo actuar si aparecen signos de empeoramiento o una exacerbación durante la estancia.
Aunque para algunas personas con EPOC organizar unas vacaciones puede parecer complicado, especialmente si utilizan oxigenoterapia, existen iniciativas que ayudan a hacerlo más sencillo. El kit de herramientas europeo para viajar con oxígeno reúne información práctica y recursos útiles para planificar el viaje con mayor seguridad.
Fuentes:


